Edúcame a través de las emociones

Olivia, a sus dos años,  aprende del mundo que le rodea haciendo caricias a la gente que quiere, diciendo te quiero, cogiendo una rabieta tras otra, disfrutando del sonido de la música, enfadándose porque no quiere compartir su juguete preferido, sintiéndose feliz con un abrazo de sus papas.

Olivia, como tantos niños, está aprendiendo a reconocer sus emociones y nosotros como padres debemos enseñarle a gestionarlas. Una tarea difícil pero es un mundo fascinante ayudarle a que aprenda a educarlas.

 

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Lejos de ser una moda, la educación emocional ha llegado para quedarse. Y yo me alegro por ello, pues cuántos conflictos pueden resolverse fácilmente si sabemos expresar lo que sentimos y lo que queremos o si sabemos gestionar bien nuestras emociones o empatizar con los demás. Los últimos avances en neurociencia demuestran que la clave de la educación es la emoción. La emoción tiene una fuerza enorme y puede impulsar o frenar el desarrollo y el aprendizaje.

Para explicarle a una niña tan pequeña los estados de ánimo, nada mejor que a través del juego. Nosotros tenemos el memo de los estados de ánimo que consta de 24 fichas de madera que muestran 12 emociones y una tarjeta en forma de rueda, donde cada emoción se asocia a un color.

 

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Es un juego muy versátil y permite utilizarlo de varias maneras, por ejemplo encontrando dos fichas con el mismo estado de ánimo para hacer una pareja y el que más parejas consiga es el ganador y cuando alguien encuentra una pareja de fichas, debe imitar la cara de esa emoción. De esta forma vamos hablando de las emociones, reconociéndolas cuando las imitamos y descubriendo qué emoción representan. Si queremos que nuestros pequeños sean felices debemos educar a través de la emoción.

Después de leer mucho libros y hacer diferentes cursos sobre emociones me queda muy claro que dotar a nuestros hijos de inteligencia emocional les dará la llave para una vida más feliz porque les da confianza en sí mismos y en sus capacidades personales, aprenden a empatizar y desarrollan habilidades sociales.

memo estados de ánimo

Es una tarea larga y con muchos obstáculos pero la recompensa es educar niños contentos, positivos que sepan que pueden ser dueños de sus estados de ánimo, que  reconozcan las emociones como pasajeras y mutables y que se conviertan en jinetes de sus propias vidas y no en meros pasajeros de un caballo desbocado.

 

Una habilidad de las personas emocionalmente inteligentes es la de ser capaces de generarse estados de ánimo positivos. En este sentido, podemos enseñar a nuestros hijos “trucos” para que así sea. Nosotros jugamos mucho a que verbalicen cómo se sienten, a que imaginen muchas situaciones agradables, a que elaboren listas de momentos en los que son felices y nuestro siguiente paso será crear en casa un rincón de la calma o la felicidad donde puedan acudir para sentirse bien, ya os iremos contando como nos funciona.

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