Me convertí en madre cuando ocurrió esto (y no fue en el parto)

cuando me convertí en madre

No me convertí en madre cuando el test de embarazo dio positivo. No.
No me convertí en madre cuando salieron de mi cuerpo, o como dice una amiga, con mucha sorna, cuando me desdoblé. No.

Me convertí en madre cuando después de hacerme un tajo cocinando, del que ni me di cuenta, continúe cocinando mientras hacía un puzzle con los enanos. Porque hasta que no eres madre no descubres hasta dónde llega eso de hacer dos cosas al mismo tiempo.

Me convertí en madre cuando Lola recién estrenado el primer cumpleaños se puso malita y tuvieron que ponerle aerosoles (nada grave, te das cuenta luego). Hubiera dado mi vida entera por que ella no tuviera que pasar por aquello. Mi cabeza hizo clic, no había nada más importante que su salud (e insisto, no era grave).

 

Me convertí en madre cuando deje de contestar los distintos mensajes de WhatsApp y llamadas a mis amigas del alma a quienes adoro (y pido perdón por su eterna paciencia) para dedicarles mi tiempo a mis hijos… jugar con ellos en el parque, dar un paseo o simplemente cantar. Nada es de vida o muerte, y el tiempo con ellos es escaso.

Me convertí en madre cuando a TODO llegas de ala y la rabia por hacer las cosas a medias llega a límites insospechados.

Me convertí en madre cuando bien metidos en otoño, como estamos, aún no he hecho el cambio de armario. Por supuesto el de los niños en cuanto el termómetro bajo de los 15 grados saqué toda la artillería para combatir el frío.

Me convertí en madre cuando decidí en firme que antes de que acabe el 2016 debía dejar de fumar porque del ejemplo se aprende ¿no?

Me convertí en madre cuando mientras escribo este post (desde una nota del móvil) estoy cocinando unos calamares en su tinta.

Me convertí en madre cuando en vez de buscar una exposición que me apetezca, miro el número de cuadros que la componne para organizarme y verla con Lola y Quico en una o dos veces.

Quico y Lola

Me convertí en madre cuando por las mañanas en vez de gruñir (bien lo saben mis hermanos y padres) saco la mejor de mis sonrisas para darles los buenos días.

Me convertí en madre cuando semana tras semana algún día prescindo de mi ducha, mi momento zen, mi momento a solas en el baño. El agua para mi es el mejor remedio curativo para ordenar la cabeza, curar dolores, relajarme… lo heredé de mi madre.

¿Y vosotros cuándo os convertisteis en madre o en padre?

2 thoughts on “Me convertí en madre cuando ocurrió esto (y no fue en el parto)

  1. Fantástico post… de mi mujer ;). Soy testigo de esa “conversión” en madre de Ana, y nunca lo hubiera expresado mejor: ¡felicidades por el artículo! En mi caso, la conciencia de paternidad apareció de forma muy poco progresiva y, curiosamente, tuvieron poco que ver nuestros hijos. Fue “culpa” de Ana. Fue el día que me di cuenta de que estaba casado con una madre. Y me encantó la idea…

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