Sueña a lo grande

Sueña a lo grandeHoy quiero compartir una autocrítica que me ha alarmado. Llevo inmersa desde hace casi 10 años en el mundo laboral, y en la misma empresa, casi una extraterrestre para el panorama actual. Desde que me adentré han cambiado decenas, cientos de cosas, y lo más duro, he visto cómo se iba mucha gente. Comienzan nuevos tiempos y aterrizan nuevas oleadas de compañeros. Llegan nuevas personas a un trabajo, y no precisamente por ser más jóvenes, vienen con ganas de cambiar cosas, mejorar lo que ven, luchar por hacer las cosas de otra manera, exportar sus aprendizajes en trabajos anteriores y pienso: “lucha, lucha y sueña” (todo irónico, claro). Tendría que beber un vaso de agua fría para obviar este pensamiento negativo y mandarle a mi cerebro, concretamente a mi amígdala, una sensación de sosiego y calma. Algo que aprendí en un curso de educación emocional. Más adelante os contaremos como podemos autogestionar nuestras emociones. (La que escribe estas líneas tiene mucha tarea al respecto. Para nada me pongo de ejemplo.)

Y ahora bien, ¿es cómo me gustaría que fuesen mis hijos?, ¿abducidos por el techo de los jefes, los noes, el histórico de la empresa?, ¿sin implicarse en lo que hacen?, ¿autolimitándose en sus proyectos?, ¿sin soñar en que las cosas se pueden hacer mejor? ¡Claro que no! Ni para mí, y sobre todo, menos aún para ellos. Deseo que SUEÑEN A LO GRANDE. Que nunca dejen de soñar. Que nadie, ni nada les pare su esfuerzo por luchar por sus ilusiones, sus metas, sus ganas… Trataré de animarles a que sean el piloto de sus emociones y no simplemente el copiloto. Soñar a lo grande es tener miras más altas. Soñar a lo grande es autoconfianza, seguridad y positivismo. Incentiva la adquisición de conocimientos y habilidades. Soñar a lo grande, sin alejarse de la realidad, es anhelar la mejoría, dar el máximo, afrontar los retos, autosuperarse, dar rienda suelta a la imaginación y la creatividad… Debemos encontrar, y saber transmitirlo, un sueño lo suficientemente grande y poderoso como para que nos empuje a ir más allá de nuestros límites y nos permita descubrir nuestro verdadero potencial.

“Un sueño no se hace realidad mágicamente: se necesita sudar, determinación y trabajo duro”.

Nunca es tarde para cambiar y redimir mis palabras. Me niego a que la marea negativa se extienda a mi vida. Así que he tomado cartas en el asuntos y he decidido comenzar a gestionar mis emociones. Sí, eso de lo que todo el mundo habla, de la educación emocional, pero que nadie parece poseer la llave para abrir la puerta correcta y saber cómo llevarlo a cabo. Podremos tener la sensación encapsulada de que es solo en nuestro entorno el que habla de inteligencia emocional, porque quizá os ocurre como a mí que desde la guardería de mi hijo al colegio de mi hija se esmeran en fomentarla, pero las cifras nunca mienten y el número de búsquedas en Google de ‘educación emocional’ ha aumentado en los últimos dos años de manera desmesurada.

Escuché en una conferencia de Manuel Vidal Campos en el Congreso del Ser Creativo sobre las asignaturas pendientes en la educación una frase lapidaria: “si un niño entra en el cole soñando ser astronauta por qué acaba la Universidad queriendo ser funcionario”. Nada en contra de los funcionarios, pero no parece el lugar idóneo para soñar a lo grande.

Soñar a lo grande: cómo inculcarlo

¡Qué díficil! Sin duda el lenguaje, las palabras que elijamos, las expresiones y críticas que evitemos, y por supuesto, el ejemplo serán la clave para soñar a lo grande. Os cuento algunos apoyos extras por los que he empezado.

  1. Cuentos inspiradores. La última adquisición a la biblioteca de casa ha sido Pequeña & Grande Marie Curie de la editorial Alba, un cuento que narra su vida con unas ilustraciones admirables. Qué hubiera sido de ella, la primera mujer doctora en Ciencias, sin soñar a lo grande, sin luchar por lo que deseaba, sin ir a contracorriente… Los libros nos transportan a vidas de grandes soñadores. En esta colección encontraréis la historia de Amelia Earhart, la primera mujer en pilotar un avión; Frida Kahlo, Audrey Hepbun…

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2. El lenguaje positivo impulsa los sueños:

  1. Imagina todo lo que quieras, todo lo que deseas, no escatimes ni un poquito.
  2. Tienes que soñar a lo grande para obtener grandes resultados.
  3. Siempre merece la pena intentarlo.
  4. Si apuntas a las estrellas, alcanzarás cuanto menos, la luna.
  5. Eres del tamaño de tus pensamientos y tus sueños.
  6. Aférrate a tus sueños.
  7. Nada es imposible.

3. El cine es otra herramienta ideal para soñar a lo grande. En pocas semanas, el 27 de enero del 2017 se estrena una película infantil francesa Ballerina sobre una niña que lucha por perseguir su gran sueño, a pesar de tener todos en contra.

“Nunca te pongas límites, ve tras tus sueños, no tengas miedos de empujar tus límites.”

4. Las representaciones teatrales en casa ayudan a ponerse en la piel y el papel de otros soñadores, y al mismo tiempo, estimula la creatividad y fomentar el gusto y la afición por el teatro. Con los niños pequeños, como es el caso de los míos, las representaciones puedes ser más imitaciones, versiones de los cuentos, historias imaginadas… ¿Quién mejor que un niño para SOÑAR A LO GRANDE?

manual_para_sonar5. Libros para la familia. Según el ilusionante libro Manual para Soñar, “los sueños de infancia tiene fundamental importancia para el futuro de los niños.” Este libro es perfecto para niños entre 6 y 12 años.

¿Empezamos por nosotros? Si no actúas, si no persistes, y si no tienes claro lo que quieres lograr en cada uno de los pasos del camino hacia la meta, soñar a lo grande se convertirá en un vago ejercicio de imaginación idealista. Demuéstrate que puedes ser mejor.

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